Normativa
vigente
Desde la pandemia, el MEDUCA ha establecido varios instrumentos formales para normar esta modalidad:
La Resolución N.° 59 del 2 de julio de 2020 aprobó los lineamientos para el establecimiento de la modalidad no presencial, subrayando la importancia de conformar redes solidarias y adaptar el currículo al contexto digital:
“...generar enseñanzas en contextos variables con el uso de tecnología virtual, semipresencial y con el uso de materiales educativos de autoaprendizaje en todos los formato
El Resuelto N.° 2324 reglamenta la conducta en clases virtuales, y establece deberes, sanciones y protocolos claros para estudiantes, docentes y padres:
“...normar la interacción entre el docente, estudiante y padre de familia, así como el buen uso de las herramientas tecnológicas... con la finalidad de brindar una experiencia de aprendizaje segura y amigable…”
El Ministerio también precisó criterios mínimos que deben cumplir los centros educativos en educación virtual, incluyendo los formatos sincrónicos y asincrónicos, la calidad de contenido y la atención a estudiantes con discapacidad.
Más recientemente, la Ley 245 de 2021 y su reglamento mediante Decreto Ejecutivo 45 de 2024 contemplan la educación en casa como modalidad a distancia transitoria, solo disponible bajo solicitud del estudiante y con herramientas virtuales e impresas.
Cada una de
estas normas busca asegurarnos que la educación a distancia no sea una
improvisación, sino una experiencia digna y estructurada. Sin embargo, a veces
me pregunto: ¿llegan realmente esas reglas a los rincones más apartados de
nuestro país?
En mi
recorrido, he tocado puertas de escuelas sin internet, he visto estudiantes
compartir un solo teléfono para conectarse y docentes que, sin guía, improvisan
estrategias. La normativa existe, pero la brecha digital y las carencias
logísticas la convierten en palabras en papel.
Y aun así,
hay esperanza. Iniciativas como el programa “Conéctate con La Estrella”, que
transmitió clases por radio y televisión con intérpretes de lengua de señas en
comarcas indígenas, mostraron que podemos ser creativos y llegar a donde otros
creen imposible llegar, mucho más tomando en cuenta las posibilidades que tiene
Panamá en materia de avance tecnológico.
La modalidad a distancia en Panamá tiene dos
retos centrales:
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