jueves, 14 de agosto de 2025

ÉTICA DEL EDUCADOR: DECRETO 121 Y DECRETO 100

 


Los Decretos Ejecutivos N.º 121 de 2012 y N.º 100 de 1957 establecen los marcos normativos que guían la conducta profesional de los docentes en el país. Estos documentos no solo delinean deberes y derechos, sino que también reflejan los valores y principios que deben regir la labor educativa.

Decreto Ejecutivo N.º 121 de 2012: Código de Ética Profesional del Cuerpo de Educadores

El Decreto Ejecutivo N.º 121, promulgado el 16 de febrero de 2012, establece el Código de Ética Profesional del Cuerpo de Educadores de la República de Panamá. Este código fue adoptado originalmente en 1951 y actualizado en 2012 para fortalecer la labor de los educadores panameños mediante el reconocimiento de su desempeño docente.

El artículo 1 del decreto establece que:

“El educador panameño debe mantener la salud física, mental y espiritual satisfactoria y necesaria para el ejercicio de su profesión.”

Este principio subraya la importancia del bienestar integral del educador como base para una enseñanza efectiva y ética.


El código también detalla los deberes del educador hacia sí mismo, los estudiantes, otros miembros de la comunidad educativa, la comunidad, la institución y el Estado. Entre estos deberes, se destaca la necesidad de mantener una capacitación continua y actualizar las competencias acordes con el contexto nacional e internacional, tomando en cuenta los avances educativos, científicos y tecnológicos de las diferentes disciplinas, para que el proceso de enseñanza-aprendizaje se realice de manera integral.

Decreto Ejecutivo N.º 100 de 1957: Los Deberes y Derechos del Docente Panameño

El Decreto Ejecutivo N.º 100, promulgado el 14 de febrero de 1957, establece los deberes y derechos de los docentes panameños. Este decreto define las funciones de la Dirección General de Educación, supervisores, inspectores, directores de escuelas y maestros, y establece las responsabilidades jerárquicas y operativas dentro del sistema educativo.

El artículo 31 del decreto establece que: “Son deberes de los profesores regulares…” y continúa detallando las responsabilidades específicas de los docentes, incluyendo la obligación de asistir puntualmente a sus labores, mantener una conducta profesional ejemplar y colaborar en el desarrollo de la institución educativa.

Como educadora, y a la vez estudiante, que ha transitado por diversas etapas del sistema educativo panameño, he sido testigo de los desafíos y las oportunidades que presentan estos marcos normativos. Los principios éticos establecidos en los decretos son fundamentales para guiar nuestra práctica profesional y garantizar una educación de calidad para todos los estudiantes.

Sin embargo, la implementación efectiva de estos principios requiere un compromiso constante de todos los actores del sistema educativo. Es necesario que los educadores reciban el apoyo adecuado, tanto en términos de formación continua como de condiciones laborales, para poder cumplir con las expectativas éticas y profesionales que se nos exigen.

Además, es esencial que la comunidad educativa en su conjunto, incluyendo a los estudiantes, padres de familia y autoridades, reconozca y valore la importancia de la ética en la educación. Solo a través de un esfuerzo colectivo podremos asegurar que los principios establecidos en los decretos se traduzcan en prácticas concretas que beneficien a toda la sociedad.

¿Qué opinión tienes al respecto? 

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